Rimas

Rimas - Gustavo Adolfo Bécquer

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUERNacido en Sevilla en 1836, Gustavo Adolfo Bécquer es sin duda el poeta más universal y definitivo del siglo XIX español, y por supuesto uno de los que mayor influencia ha tenido en los poetas más destacados del siglo XX.Las Rimas de Bécquer han acompañado a los lectores de poesía durante décadas, su claridad, su ternura, su absoluta sinceridad en los temas amorosos, su modernidad a pesar de los años, las convierten en una obra esencial y determinante.Bécquer es de esos pocos poetas que parecen saber lo que pensamos y sentimos. Murió en 1870, en Madrid, cuando en Sevilla vivían un eclipse total de sol.

Published: 2002-09-28 (Grupo Oceano)

ISBN: 9788475058641

Language: Spanish

Format: Paperback, 0 pages

Goodreads' rating: -

Reviews

Parsifal rated it

Nueva relectura de las Rimas de Bécquer, motivada por encontrar una edición comentada de las mismas ya que la primera vez la leí en completa ausencia de notas. Como de la soberbia poesía ya hablé en otra reseña, me limito a hablar aquí sobre los aspectos que acompañan a los poemas.Esta edición de Cátedra ofrece una introducción muy amplia sobre la trayectoria vital de Bécquer, incluyendo todo tipo de pequeños detalles. A continuación enmarca las rimas estableciendo comparaciones con poesías de naturaleza diversa, como las de Cernuda. Si bien este planteamiento ha resultado para mí original, me esperaba un análisis más tradicional de su significado y figuras.

Jelene rated it

:') que hermoso fue descubrir este libro

Cary rated it

"Podrá no haber poetas, pero siempre / habrá poesía". En Bécquer la poesía es algo natural, sencillo. "Es una poesía breve, sustancial, intimista, que llega a la gran mayoría porque se expresa en un lenguaje familiar". Su paralelismo, la rima asonante, el suspenso, el lenguaje y la sintaxis simples, el uso de estribillos y la brevedad son todas cualidades de una poesía que no sale de un intelectualismo sino de una emoción genuina. Entre menos complejidades, más pureza. La poesía es algo natural, es "fuego en las arenas", "nieve en las cumbres", el azul del mar. Y, siendo algo inherente a la naturaleza, la responsabilidad de contemplarla recae en las personas. No es que no haya cosas dignas de hacer poesía; es que no se las está contemplando bien.El amor es una cualidad que permite esta contemplación. El amor se proyecta en la naturaleza que se contempla: "el sol besa a la nube en occidente"; sin embargo el amor en Bécquer se dirige principalmente a la idea de la mujer, cuya fusión con la belleza de la poesía se expresa en el verso "poesía eres tú". A veces esta fusión llega a sobreponerse a la realidad. No en vano dice el poeta que también se puede "besar con la mirada", y que no sabe qué haría al recibir un beso real, y en una ocasión desarrolla en un poema el fenómeno de un amor cuya idealización termina por herir a las personas reales. Terminado el amor, la naturaleza queda como el arpa abandonada que menciona en otro de sus poemas y como las flores que, aunque permanecen hermosas, y aun crecen más bellas, ya no tienen nada que las contemple: "Como se adora a Dios ante su altar, / como yo te he querido..., desengáñate, / así... ¡no te querrán!"Estos desarrollos son breves; en pocos versos alcanza a transmitir la idea completa. De hecho las pocas veces que Bécquer se extiende la idea se diluye; cuando se aleja del paralelismo su poesía pierde fuerza. Todo poema cabe en un verso, alcanzó a decir una vez. De la misma forma su poesía pierde coherencia cuando abandona las cualidades sencillas mencionadas arriba, como el paralelismo y la sintaxis simple, y opta por el uso de hipérbatos y técnicas intertextuales, aunque hay que decir que son ocasiones escasas.Hubo otro tema que me interesó mucho, el tema más romántico para mí, y es la disposición que tiene el yo poético de sufrir sus desgracias. El sufrimiento es algo que el romántico anhela. Así, ya terminado el amor, si tampoco hay dolor en el alma, el romántico se siente como si ya no viviera: "¡Amargo es el dolor, pero siquiera / padecer es vivir!". En otra ocasión se lamenta no encontrar en sus sentimientos sino únicamente el recuerdo hueco de algún amor que tuvo: "Como guarda el avaro su tesoro, / guardaba mi dolor...Mas hoy le llamo en vano y oigo al tiempo, / que le agotó, decir: ¡Ah, barro miserable, eternamente / no podrás ni aun sufrir!" La poesía queda entonces como el medio que usa el romántico para mantener su sentimiento vivo. Es una exaltación de lo que se vivió, del pasado y, como tal, del presente; de la muerte, del dolor y, por tanto, de la vida.